El Imperio bizantino (también
llamado Imperio romano de Oriente o,
sencillamente, Bizancio) fue el Estado heredero del Imperio
romano que pervivió
durante toda la Edad Media y el comienzo del Renacimiento y se ubicaba en el Mediterráneo oriental. Su capital se
encontraba en Constantinopla (en griego: actual Estambul), cuyo nombre más
antiguo era Bizancio. También se
conoce al Imperio bizantino como Imperio romano de Oriente,
especialmente para hacer referencia a sus primeros siglos de existencia,
durante la Antigüedad tardía, época en que el Imperio romano de Occidente continuaba todavía existiendo.
A
lo largo de su dilatada historia, el Imperio bizantino sufrió numerosos reveses
y pérdidas de territorio, especialmente durante las Guerras Romano-Sasánidas y las Guerras arabo-bizantinas. Aunque su
influencia en África del Norte y Oriente Próximo había entrado en declive como
resultado de estos conflictos, continuó siendo una importante potencia militar
y económica en Europa, Oriente
Próximo y el Mediterráneo oriental
durante la mayor parte de la Edad Media.
El Islam
La palabra árabe Allah, hispanizada como Alá, significa ‘Dios’ y su etimología es la misma de la palabra semítica El, con la que se nombra a Dios en la Biblia. Los eruditos islámicos definen al islam como: «La sumisión a Dios el Altísimo a través del monoteísmo, la obediencia y el abandono de la idolatría».
http://issuu.com/elianandrade/docs/historia_trabajo_imperios_6366bf61efdb2c?e=0
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